El principio de la quilla basculante consiste en dotar a todo el conjunto quilla-bulbo de la posibilidad de moverse lateralmente sobre un eje. Esto permite el movimiento lateral basculante como hacen
por ejemplo los VOR70, los IMOCA 60 o los de clase Mini.
También existe una versión evolucionada de la quilla basculante, que es una quilla 3D que permite un ajuste longitudinal hacia delante o hacia atrás, así
como un ajuste según el eje vertical permitiendo el cambio de incidencia de la
quilla sobre la dirección de avance del barco.
Para ello la quilla reposa sobre una
articulación con forma de esfera que actúa como un pivote y sobre el cual se
puede orientar el conjunto quilla-bulbo con 30º de ángulo a
cada lado lateral y con 15º en el eje longitudinal. ¡En
torno a 1 metro de desplazamiento de proa a popa!
La posibilidad de ajustar la quilla hacia
delante o hacia atrás se realiza mediante un pistón hidráulico y sus cambios de
apoyo permiten cambiar el asiento longitudinal del barco. Con vientos
flojos es muy ventajoso avanzar la quilla para despegar la popa del
agua y limitar la
resistencia y el arrastre por superficies
mojadas avanzando el centro de deriva del barco. Cuando sopla poco viento
también se coloca la quilla a sotavento para forzar un poco la escora de la embarcación y por tanto reducir la superficie mojada de la carena.
Con vientos portantes y del través, la quilla se
posiciona todo a popa para asentar el velero, evitar las clavadas de proa en las
olas y retrasar el centro de deriva.
Obviamente se desplaza lateralmente a sotavento para aumentar el adrizamiento y
mantener el barco más plano y con más potencia en las velas. Si refresca el
tiempo, actuando sobre el pistón hidráulico durante unos 20 segundos,
conseguiremos retrasar el bulbo de 300 kilos hacia la popa, aumentando la estabilidad
de ruta. Sea cual sea la orientación longitudinal, el bulbo siempre queda
paralelo a la línea de flotación mediante un ingenioso sistema basado en unos
ejes articulados.
El ajuste de la incidencia es muy útil
durante las ceñidas ya que la incidencia positiva que se puede dar a la quilla
hace que esta actúe como un ala de avión y aumenta la sustentación del alerón
reduciendo el arrastre. El resultado es que disminuye el abatimiento de forma
notable.Por el contrario, con vientos portantes se da a la quilla
una incidencia negativa forzando al velero a un movimiento un poco lateral(como los cangrejos) lo cual permite orzar un poco más y
por tanto favorecer el flujo laminar del viento sobre las velas, y por tanto
aumentar la velocidad, con resultados verdaderamente
impresionantes.
Cada uno de estos tres ajustes (pendular,
longitudinal y ángulo de incidencia) es independiente de los otros, y la
modificación de uno de ellos no implica el desajuste de los otros dos,
facilitando el ajuste global. Durante la pasada edición de la Transat 6,50,
este nuevo avance en tecnología naval fue probado sobre el prototipo nº 231
patroneado por Nicolas Bunoust.


















